La faena será la mayor en 12 años

La faena será la mayor en 12 años

y el tercer máximo registro histórico


2018-12-20


La faena será la mayor en 12 años
Al finalizar 2018, los números del complejo cárnico uruguayo son bastante mejores de lo que se
prensaba cuando comenzó. La expectativa era de un nivel de actividad industrial en caída de la mano de
una menor oferta de novillos, lo que llevaría a menores volúmenes de exportación.
En efecto, la oferta de novillos para faena cayó. Pero los frigoríficos lograron más que compensar este
descenso con un fuerte crecimiento de la matanza de vientres, tanto vacas como vaquillonas. Al pasar
raya al año, el Instituto Nacional de Carnes (INAC) proyecta una faena de 2,36 millones de vacunos, unos
20 mil más que en 2017. Lejos de bajar, la faena aumentó. Los vientres serán la mitad de la faena, cerca
de 1,2 millones, y los novillos serán 48% del total, con un moderado descenso anual a unos 1,13
millones.
La actividad de la industria frigorífica será la mayor desde 2006, 12 años atrás, y la tercera más alta de la
serie histórica. Además, habrá crecido por quinto año consecutivo.
El recalentamiento de los precios del mercado de los animales para faena permitió un desvío mayor de
vientres a los frigoríficos. El precio de la vaca puesta en el frigorífico en los últimos meses es alrededor
de US$ 90-100 por cabeza superior que lo que se paga por las vacas preñadas en las pantallas. A este
estímulo para liquidar vientres se suma la difícil situación del sector lechero que ha mantenido y elevado
la liquidación de vacas lecheras, contribuyendo a la tendencia.
La preponderancia de China como destino exportador ha favorecido la actividad con vacas, dado que en
ese país en general no hay todavía mayor distinción o preferencia por carne de novillo.
Pero la faena de vientres en niveles excesivos es comida para hoy y hambre para mañana, porque se
atenta contra el stock y la futura disponibilidad de animales para faena. Aunque se está lejos de poderse
hablar de un período de liquidación, dado que eso implicaría precios, justamente, ͞de liquidación͟—
que no es lo que se ha dado este año— es una tendencia a tener en cuenta.
Las expectativas para el año próximo son, nuevamente, de un descenso del nivel de faena. Está todo
dado para que eso pase. Los novillos terminados serán todavía menos que este año; así lo indica el dato
de existencias vacunas, con la menor cantidad de novillos desde que se llevan registros a principios de la
década de los años 1970. La oferta volverá a ser relativamente escasa, lo que debería hacer que una
relativamente alta porción del precio de venta del complejo cárnico quede en manos del sector
productor, con márgenes exiguos para los frigoríficos. Parece difícil que vuelva a compensarse con una
mayor cantidad de vientres. Si lo hace, comenzarán a sonar alarmas por el impacto sobre el rodeo.