Ventajas y desventajas de la carne uruguaya en Japón

“El desafío recién comienza”, dijo Alberto González, principal de frigorífico Las Piedras, durante la conferencia en el aeropuerto de Carrasco cuando se celebró la salida de las primeras partidas de carne fresca a Japón.
A quienes han estado trabajando todos estos últimos años para concretar esta apertura, quizás no les haya parecido grato el comentario. Pero es estrictamente cierto. Ahora llega el turno de quienes tienen la responsabilidad de colocar la carne uruguaya en el mercado internacional, encontrar los clientes, cumplir en tiempo y forma con los pedidos y hacer que la irrupción en el mercado más exigente del mundo sea duradera y redituable para todo el complejo cárnico.
El comienzo fue auspicioso; varias empresas están realizando los primeros envíos por vía aérea, algunos de prueba y otros para la degustación en el marco de la feria de la alimentación Foodex que se realizará entre el 5 y el 8 de marzo y a la que el ministro Benech ya dijo que concurrirá.
A quienes formaron parte del primer envío —BPU, Las Piedras y Pando— se sumaron solicitudes de exportación de frigorífico Carrasco (Minerva) y de frigorífico Tacuarembó (Marfrig). Hasta ayer Aduanas daba cuenta de 4.830 kilos a Japón por un monto de US$ 29.816. Son cifras mínimas, pero es un arranque auspicioso. Se está enviando una amplia gama de cortes tanto de animales terminados a pasto como a grano, enfriados y congelados, así como también recortes (trimmings). Operadores del mercado comentaron que se advierte un sensible interés desde Japón por conocer el producto uruguayo.
Ventajas y desventajas
Uruguay cuenta con algunas ventajas y otras desventajas para insertarse de buena manera en Japón. Entre las ventajas, Uruguay es un país exportador neto, sus empresarios tienen un gran conocimiento del mercado internacional y de cómo aprovechar las oportunidades que se generan en las distintas plazas de destino. Además, entre los exportadores hay una empresa propiedad de una firma japonesa (BPU) y otra que ya trabaja con este destino desde Estados Unidos, caso de Marfrig.
Además, teniendo en cuenta lo protegido que es el mercado japonés, los países que pueden acceder a esta plaza son pocos. Uruguay es el único del Mercosur habilitado; el otro de la región que accede es Chile, pero cuenta con escaso volumen. La hacienda en Uruguay cotiza a precios inferiores a la de los principales proveedores, tanto Australia como Estados Unidos.
Entre las desventajas, la que rompe los ojos es la distancia. Japón está al otro lado del mundo, por lo que el viaje es muy largo, y hay que competir con Australia que, en pocos días, su producto está arribando a destino.
Las demás desventajas son salvables, pero hay que trabajar para ello. Una es el diferencial arancelario respecto a Australia, quien goza de un Tratado de Libre Comercio con Japón (JAEPA) por el cual cada 1º de abril su arancel baja. Uruguay pagará 38,5% de impuesto para ingresar con el producto congelado y enfriado. Australia actualmente paga 29,3% por el enfriado y 26,9% por el congelado, tarifas que volverán a reducirse a partir del 1º de abril (a 28,8% y 26,6%, respectivamente). El programa de desgravación llega hasta principios de la década de 2030 con tarifas que caerán hasta un piso de 19% para el congelado.
Nada impediría a Uruguay llegar a un acuerdo similar con Japón para comenzar un proceso de gradual reducción arancelaria. Lo que se precisa es voluntad política.
La otra desventaja es que los competidores hace muchos años que trabajan con sus clientes en Japón, por lo que tienen los canales de distribución bien aceitados y su producto es conocido y valorado. Pero en esto también, es cuestión de ponerse a trabajar.
Como dijo González, “el desafío recién comienza”.