Ola de calor provoca pérdidas productivas

Cuando la temperatura supera los 25° y la humedad relativa el 70%, el animal comienza a sufrir los efectos del estrés térmico, lo cual se incrementa si el animal está expuesto a la radiación solar. Por lo tanto es fundamental tomar ciertas precauciones para evitar efectos en la actividad productiva, aseguró el integrante del Plan Agropecuario.
Becoña explicó que una de las actividades que aumenta el calor metabólico es la rumia, por lo cual cuando los animales están sometidos a ambientes estresantes, la primera acción es disminuir el consumo de alimentos y aumentar el de agua. Las disminuciones en la ingesta de alimentos por efecto de altas temperaturas (27 º C vs 10 º C), pueden llegar a un 25 %, y si a su vez esto se acompaña de alta humedad, puede llegar a un 30 %. “La diferencia de ganancia diaria de un animal que tiene acceso libre a sombra, comparada con la de un animal que está expuesto directamente al sol, puede alcanzar los 150 gr por día”, explicó Becoña, agregando que las categorías adultas se afectan más que las jóvenes, mientras que los ganados preñados sufren más que los vacíos.
Por tal motivo, una de las recomendaciones es ajustar la dieta de los animales. En este sentido dietas de menor calidad, con altas cantidades de fibra (dietas calientes), aumentan  el calor producido en la digestión y por lo tanto el  consumo será menor. En contraposición, dietas de mayor calidad a base de alimentos de mayor digestibilidad como por ejemplo los granos (dietas frías), tienen un menor efecto sobre el consumo.
Becoña agregó que es fundamental que los animales tengan acceso a agua en cantidad y calidad, ya que su consumo contribuirá a producir un efecto de confort al disminuir las temperaturas del rumen. Es importante señalar, que por el propio calor y el incremento en la demanda de los animales, muchas veces los tajamares no resultan una opción suficiente, ya que se secan rápidamente por las altas temperaturas además de que su calidad no siempre es la mejor.

Otra de las recomendaciones es el acceso a sombra. Las naturales son las más efectivas, ya que además de disminuir la incidencia de la radiación, producen una disminución de la temperatura del aire por la evaporación de las hojas. En cuanto a las artificiales, hoy día existen varias estructuras que logran adaptarse a sistemas ganaderos (tinglados, mallas sombra, etc.), con muy buenos resultados. “Es importante tener en cuenta la sombra que necesitamos por animal adulto, la cual ronda entre 3 y 5 metros cuadrados”, agregó.
Se ha probado que en vacunos de carne (Hereford) las ganancias de peso de los animales que contaron con sombra son un 17 % más de las que no contaron con sombra.

Becoña señaló también que es fundamental evitar las horas de mayor calor para trabajar con los animales, por lo que si hay tareas que hacer, como tomas o dosificaciones, las mismas deben realizarse durante las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde.
Asimismo, el Plan Agropecuario informó que comúnmente el estrés por calor altera el sistema inmunitario de los animales, aumentando la susceptibilidad a enfermedades infecciosas. Una de las enfermedades más comunes en meses cálidos es la queratoconjuntivitis, por lo cual hay que prestar atención a esta afección.

Efectos en los corrales 

A las elevadas temperaturas se suma el calor del piso en el caso de los corrales de engorde, lo que está provocando estrés calórico en los ganados encerrados. Con noches cálidas y altos porcentajes de humedad, el animal no logra bajar su temperatura corporal, explicó el técnico del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Alejandro Lamanna.
El especialista agregó que tener sombra en los corrales mejora cerca de un 12% la condición de los ganados. Además, se recomienda mojar a los animales, lo que permite bajar medio grado su temperatura, medida que debe implementarse en las primeras horas de la mañana antes de que comience el calor más extremo. Asimismo se puede mojar el piso del corral ya que las temperaturas allí se pueden ubicar entre los 52° a 60°. “Cuando el animal está parado tiene entre un 2% y 3% de contacto con el piso. Pero cuando se echa, tiene entre un 20% y un 30%”.
“Arriba de los 35° el animal deja de comer en un 35%”, explicó Lamanna, agregando que el animal busca solo eliminar su calor. También sugirió cambiar el régimen de comida, aumentando la fibra y que el momento de la ingesta no coincida con el pico de mayor temperatura.