“Uruguay tiene la chance de ser uno de los pocos donde se produce carne con valor agregado ambiental”

Volver
“Uruguay tiene la chance de ser uno de los pocos donde se produce carne con valor agregado ambiental”
  • Actualidad

  • “Uruguay tiene la chance de ser uno de los pocos donde se produce carne con valor agregado ambiental”

  • Sin duda alguna la variabilidad climática, es decir, cuánto llueve de un año al otro o en diferentes estaciones de un mismo año ha aumentado de forma significativa, observándose cada vez más eventos extremos, de mayor intensidad y con daños más importantes.

    El vicepresidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Walter Baethgen, quien además dirige uno de los programas del Instituto Internacional de Investigación de Clima y Sociedad de la Universidad de Columbia en EEUU, aseguró que, si bien es claro que el cambio climático “tiene algo que ver” en este aumento de la variabilidad, no son claras las razones ya que para determinar su incidencia es necesario analizar períodos de tiempo de entre 50 y 60 años. Agregó que Uruguay tiene posibilidades de bajar las emisiones de gases de efecto invernadero y destacó que nuestro país tiene la chance de poder diferenciarse por ser de los pocos en los que se produce carne con un valor agregado ambiental.
    El especialista aseguró que la comunidad científica coincide en que la variabilidad climática que provoca que en un mismo año tengamos sequía y a los pocos meses inundaciones, ha ido aumentando. “Cada vez hay más años en los que se observan eventos extremos para abajo o para arriba, es decir que llueva menos o más de lo normal. Vemos un aumento de la frecuencia de eventos extremos, incrementándose también la intensidad de los mismos, y los daños que éstos provocan. Pero saber si la situación que estamos viviendo en Uruguay (por la actual sequía) se debe al cambio climático es imposible”. Baethgen consideró que el cambio climático “seguro tiene algo que ver, pero no sabemos cuál es la razón. Lo que sí podemos decir es que, si en los últimos 40 años hubo sequías e inundaciones más frecuentes, es muy probable que el cambio climático haya tenido que ver”. En este sentido explicó que para determinar si es consecuencia del cambio climático hay que observar qué fue lo que ocurrió en los últimos 50 o 60 años. “Si se mira lo que pasó en Uruguay con la lluvia anual en los últimos 80 años, podemos preguntarnos, por ejemplo, si éstas aumentaron en varano y ahí vemos que en Treinta y Tres o en Melo se ha dado este fenómeno. Esa tendencia es cambio climático, pero cuando vemos las variaciones de años y buscamos una explicación por cambio climático, solo un 10% de esos eventos correspondería a este fenómeno. “El 90% de lo que pasó, incluso sabiendo que aumentó la lluvia de verano, sucedió solo de un año a otro”.
    Baethgen aseguró que Uruguay siempre estuvo dentro de los lugares del mundo donde hay más variabilidad climática. “A esto ahora le agregamos el cambio climático y esa variabilidad posiblemente seguirá aumentando”, lo que tiene grandes implicancias para el sector agropecuario.
    Frente a este escenario el especialista sostuvo que hay varios caminos que se pueden tomar. Uno de ellos es ir a la fuente. “El 70% de las emisiones de los gases que terminan provocando el efecto invernadero es la energía. Lo primero que hay que hacer es combatir las causas del cambio climático”. En este sentido consideró que Uruguay es un ejemplo porque el 50% de la matriz energética es renovable y va en aumento. De hecho, actualmente es más barato establecer plantas de energía renovable que mantener plantas en base a combustibles fósiles. De todas formas señaló que el sistema climático tiene muchísima inercia porque se modifica muy lentamente. “Si hoy se pararan todas las emisiones de gases de efecto invernadero, igual tendríamos 40 a 50 años de cambios en el clima y esto es por la inercia de todo lo que se generó en los últimos 200 años. Por eso una de las cosas que podemos hacer es reducir las emisiones, sobre todo cambiando las fuentes de energía”. El otro camino que entiende se debe tomar es adaptarse a la nueva realidad porque el clima va a seguir cambiando. “Tenemos que manejar mejor los riesgos asociados a esa variabilidad”.
    Baethgen recordó que el 25% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo se generan en el sistema alimentario, incluyendo la producción de alimentos, el transporte, el mercadeo y también la desforestación, es decir, el talado de montes para producir comida. Agregó que Uruguay, por ser un país chico, no muy industrializado y en el que hay casi 3 cabezas de ganado por habitante, algo fundamental son las emisiones de metano de los rumiantes. “Eso no quiere decir que Uruguay esté contaminando”. Señaló que uno de los errores más grandes es decir que la producción ganadera es responsable de un determinado porcentaje de las emisiones. Eso es mentira. Si yo corto un bosque, lo prendo fuego, planto una pastura y recién después empiezo a producir ganado, sin duda que ese sistema es ambientalmente terrible, pero si empiezo a producir ganado en una pastura natural, que siempre fue pastura, es un ecosistema natural que nunca alteré. Si se mantiene la biodiversidad, tengo animales con trazabilidad, se considera el bienestar animal, no se utilizan hormonas ni antibióticos, la situación es diferente. Por eso no se puede comparar cómo se produce en un país como en Uruguay a cómo se produce en un país donde hubo que desmontar un monte tropical, prenderlo fuego, etc.”.
    De todas formas Baethgen sostuvo que en Uruguay hay posibilidades de bajar las emisiones. El metano se genera porque el rumen, con sus bacterias, es capaz de tomar un alimento que tiene un valor nutritivo muy bajo, que es pura fibra, y transformarlo en carne. Pero esas bacterias del rumen son las que generan el metano. “Si en vez de eso a la vaca le damos, por ejemplo, un trébol que tiene más proteína, la cantidad de metano que se va a producir por cada kilo de carne va a ser menor. El metano es una medida de lo que se pierde por la ineficiencia de convertir una comida muy pobre, en algo nutritivo”. Por eso asegura que cuanto más balanceada sea la dieta, menos metano se va a emitir. Por tal motivo, recalcó que una forma de disminuir las emisiones es manejando bien el campo natural y asegurando una dieta adecuada. “Lo que es bueno para el productor porque va a producir más carne, también lo será para el mundo porque se generará menos metano por kilo de carne producida”, puntualizó.
    El especialista aseguró que, realizando rotaciones con pasturas en los sistemas de producción de cultivos, esos sistemas actúan como un filtro para la atmósfera porque remueven el carbono y lo incorporan al suelo.
    Para Baethgen es necesario que Uruguay se diferencie de otras formas de producir en otros países y consideró que esa diferenciación debe realizarse de manera inteligente y con mucha precaución. “Si alguien te quiere vender algo y llega con un mensaje que es poco serio, de entrada lo rechazamos. Por eso Uruguay tiene que diferenciarse. Nuestro país tiene la chance de ser de los pocos en donde se produce carne con un valor agregado ambiental. Uruguay puede producir una carne así porque nunca se quemó un bosque para hacer una pastura, porque se mantiene la diversidad del campo natural, porque el agua de las cuencas es limpia, porque hay bienestar animal, no se utilizan hormonas, etc.”. Por eso entiende que lo primero que hay que hacer es tener un programa de investigación seria como el de INIA y publicar esa información en revistas internacionales reconocidas. “Hay una base científica muy sólida e indiscutible que muestra cómo es el sistema de producción de carne que tiene Uruguay”. Baethgen recordó que, en el sector forestal, la mayoría de los mercados no compran un producto si no está certificado. Hay instituciones privadas que hacen las auditorías y luego emiten la certificación.
    “Este es un proceso que tiene diferentes etapas. Primero contamos con datos científicos que indiscutiblemente muestran que la forma de producir carne en Uruguay tiene esas propiedades y segundo, debemos conectarnos con empresas que hagan la certificación”. Baethgen entiende que la primera etapa la tiene que llevar a cabo INIA. Destacó que tras su incorporación en el Instituto observó que hay mucha información que ya está encaminada. “Tenemos muchos datos que hay que aprovechar más. Hay que hacerlo ya y mostrar la información con la que contamos lo antes posible”. Ya hay datos que permiten hacer ciertas estimaciones sobre cuantas emisiones de dióxido de carbono se emiten para producir un kilo de carne en el basalto superficial. Luego consideró que está la etapa de publicar en revistas internacionales reconocidas y respetadas. “El proceso de publicar es doloroso, pero luego cuando pasa el proceso uno está tranquilo que lo que se hizo estuvo bien”, enfatizó.

    Seguir leyendo
  • 2020-12-16

  • pantallauruguay.com.uy